
Por: Naranjoso (Director Editorial / El del bigote cínico) Apuntes de la perrera: Chisfirulais (El que todavía busca el rastro del balón de Suárez)
“¡Miau! Enfrentarse a un portaviones como Croacia antes del Mundial no es para ir a modelar el pelaje; es para demostrar que tienes colmillos. Colombia ayer empezó como un gato de angora en exhibición: peinadito, elegante y ronroneando con el ‘toque-toque’, pero se nos olvidó que en el fútbol de élite, si te quedas admirando tu propia sombra, te pasan por encima.
Pasamos de una aristocracia felina de dos minutos —donde James y Mojica parecían los dueños del tejado— a ser un equipo de porcelana que se desmoronó al primer contacto. Nos cedieron la pelota como quien le da un ovillo de lana a un cachorro para distraerlo, y mientras nosotros dábamos vueltas en círculos, ellos nos clavaron dos estocadas de manual. Terminamos pidiendo la hora, con la estantería temblando y dándonos cuenta de que el ‘jugar bonito’ sin morder es el camino más rápido a que se nos vaya la presa mundialista.”
🐱 Dos Minutos de Ronroneo (El Espejismo)
“¡Miau! Los primeros 120 segundos fueron pura pose de exhibición. Colombia salió como una orquesta de linaje: toque aquí, pase allá, James dirigiendo con la batuta y Mojica volando por la izquierda como si no tuviera gravedad. Cuando Jhon Arias la mandó a guardar al minuto 2, todos los humanos sacaron el pecho.
Pero cuidado, que el fútbol de élite no es un concurso de belleza. Nos creímos los reyes del tejado y nos olvidamos de que al frente estaba Croacia. Nos cedieron la parsimonia, nos arrullaron como si nos estuvieran rascando la barriguita y, en el primer descuido, nos bajaron de la nube de un soplido. Al minuto 6, un remate de Vuskovic que no asustaba ni a un ratón terminó en el fondo porque Camilo Vargas no adivinó el desvío. ¡Un desfalco de reflejos!” Porque en este nivel, regalar 4 minutos de desconexión es como abrirle la puerta al rival y decirle: “pase, sírvase”.
Pasa tu garrita también por: ¡Colombia ya está en el Mundial 2026!
🐶 El “¡Guao!” que se quedó en el hocico (El Oso de Suárez)
“¡Ay, Naranjoso! Es que yo ya estaba preparando el ladrido de celebración y moviendo la colita tan fuerte que casi tumbo la cámara del salón. Al minuto 28, Lucho Díaz hizo una magia de esas que te dejan mareado y le puso la pelota servida a su amigo Luis Suárez. ¡Estaba solito, solo, SOLO frente al arco! No había humanos estorbando, ni portero, ni correa que lo frenara… ¡era solo empujarla!
Pero Suárez, que siempre mete todos los goles, esta vez… ¡no pudo conectar la pelota! Se le pasó por debajo de la pata como si fuera un gato de plástico escurridizo. Yo puse las orejas gachas y Lucho Díaz se agarraba la cabeza como si su mejor amigo le hubiera escondido su juguete favorito en el parque. ¡Me puse muy triste, Naranjoso! ¡Tenía el premio en la punta de la nariz y se le voló como una mariposa!”
🐱 Manotazos al Viento y Postes que Ladran
“Y como el que no los hace los ve hacer, Croacia nos aplicó la ley del talión. Al minuto 44, tiro de esquina: la pelota sobró a toda nuestra defensa, que se quedó estática como estatuas de jardín, y Camilo Vargas dio un manotazo al viento como si estuviera espantando una mosca impertinente. Detrás, como una sombra gigante, apareció Matanovic y nos clavó el 2-1 de cabezazo.
En el segundo tiempo, el campo se volvió un laberinto ajedrezado e impenetrable. Petar Musa casi nos hace el tercero dos veces… ¡pegó unos balones en los postes que sonaron más fuerte que mis uñas en el rascador! Colombia terminó como un gato que intenta cazar un pájaro a través de un vidrio: mucha intención, mucho salto, pero cero contacto real.”
Ahora nos toca probarnos contra Francia. Si contra los croatas la orquesta desafinó, contra los galos vamos a necesitar un concierto perfecto o el bigote se me va a caer de la decepción.
Si quieres apoyar este proyecto y ayudar a peluditos de la calle, tienes el enlace abajo. Invítame las croqueticas:
