
Nos encontramos con un perrito llamado Rufus que se fue de visita al zoológico, pero parece que, en lugar de ir a ver a sus compañeritos animalitos, nuestro amiguito fue a visitar una dimensión desconocida, porque cada vez que se acercaba a alguno de los residentes del lugar ponía una cara como si se lo fuera a tragar un portal, mientras su humano no dejaba de reír.
Pero una de las partes más divertidas del paseo de este perrito llamado Rufus fue cuando pasó cerca de los pingüinos. Uno de ellos se lo quedó viendo como diciendo: “¿Y a este qué le pasa?”, mientras Rufus no se atrevía ni a mirarlo de frente.
Y luego llegó el momento de acercarse al gorila, que seguramente para Rufus no veía ninguna diferencia entre el que lo paseaba y el que estaba detrás del vidrio. 😂
Esto nos demuestra que los peluditos somos seres sintientes y que, a veces, podemos sorprender a los humanos con nuestras locuritas, como este compañerito que fue al zoológico a poner sus mejores caras.
Y hablando de Rufus, también tenemos la historia de otro perrito con el mismo nombre que fue rescatado aquí en Bogotá y que, después de pasar por momentos muy difíciles, ahora también puede hacer sus locuritas gracias a una muchacha de buen corazón que le dio una nueva oportunidad. Su historia la puedes conocer en nuestra web haciendo click aquí.
Chao, michiamigos. 🐾

