
“Bogotá sin agua y pidiendo lluvia a gritos, los embalses en modo desierto y el Distrito rogando que nos bañemos en tres minutos…
Pero tranquilos, que en este barrio el Fenómeno del Niño no existe.
Acabo de pasar por una cuadra donde la brillante gerencia del edificio contrató una ‘hidroterapia completa’ para la fachada: manguera a presión y litros de agua potable corriendo felices por el andén en pleno Fenómeno del Niño.
Porque claro, ¿qué importa la sequía cuando las baldosas de la entrada pueden quedar relucientes para la asamblea de copropietarios? La fachada impecable, pero la empatía… bien sequita.
Al fin y al cabo, cuando el sentido común no aparece… la cuota de administración lo paga todo.
Pasa también tu garrita por: Kaliope sigue esperando los viáticos de EPS Sanitas tras su operación en Cali.
El chisme sigue abajo.

¿En su conjunto o barrio también tienen una administración así de desconectada? Los leo en los comentarios, michismosos.” Las reglas son para todos.
