
Introducción.
En Bogotá existe un curioso grupo de ciudadanos que aparentemente considera que las normas son una simple sugerencia decorativa y que pagar el pasaje de TransMilenio es un deber reservado únicamente para los mortales comunes o los “bobos”.
Bajo esa lógica, algunos deciden que en lugar de ingresar por la puerta como cualquier persona civilizada, es mejor lanzarse a cruzar avenidas congestionadas, esquivar carros, brincar barandas y meterse a las estaciones en una maniobra que parece sacada de un casting de selección natural.

Y aunque muchos ven esto como una simple “picardía bogotana”, la realidad es bastante menos graciosa cuando se observan las consecuencias.
Porque sí, estas acciones tienen consecuencias, y aunque muchos logran colarse sin pagar un solo peso, otros terminan enfrentando un precio muchísimo más alto que el valor del pasaje.
El editorialista con bigote y su inseparable amiguito canino se pusieron la tarea de investigar cuántas personas han perdido la vida intentando ahorrarse unos pesos en el sistema de transporte más amado y odiado de la capital.
Y los números, como verán a continuación, no son precisamente pequeños.
¿Cuántas personas han muerto intentando colarse en TransMilenio?
Según cifras conocidas por el Concejo de Bogotá, en 2015 al menos 26 personas perdieron la vida intentando ingresar al sistema de forma irregular.
Sí, leyó bien: 26 personas en un solo año.
La situación volvió a generar alarma en 2018, cuando se reportó que otras 13 personas fallecieron en circunstancias similares, lo que incluso llevó a que desde algunos sectores políticos se propusieran medidas como la creación de un “Registro Distrital de Colados” para quienes fueran sorprendidos evadiendo el pago.
Posteriormente, información publicada por el Distrito señaló que para abril de 2019 ya se habían registrado 3 personas fallecidas y 20 lesionadas en hechos relacionados con el ingreso irregular al sistema.
Continuando con esta investigación de bigote editorial, también pude encontrar que desde la página Infobae se informaba que para 2023 52.000 personas fueron sancionadas por ingresar al sistema de articulados de manera irregular y que 7 personas perdieron la vida.
Aunque no todos los años existe un consolidado público exacto, distintos reportes periodísticos y oficiales han evidenciado que cada año siguen ocurriendo accidentes graves y muertes relacionadas con esta práctica.
Es decir, esto no es un fenómeno aislado ni una tragedia ocasional: es un problema recurrente.
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La evasión en TransMilenio sigue siendo un problema millonario para Bogotá.
Además del evidente riesgo para la integridad física de quienes intentan colarse, la evasión del pago también representa un serio golpe económico para la ciudad.
Y no estamos hablando precisamente de monedas perdidas entre las sillas del articulado.
De acuerdo con cifras del Concejo de Bogotá, durante 2024 la evasión en TransMilenio alcanzó el 13,14 % en el componente troncal, equivalente a cerca de 89 millones de pasajes no validados y pérdidas superiores a los 262.000 millones de pesos.
Es decir, el problema de los colados no solo afecta la seguridad vial, sino también las finanzas de un sistema que de por sí ya vive permanentemente en debate por su sostenibilidad.
Y mientras unos se ahorran el pasaje, la ciudad termina pagando la factura.
Casos de personas fallecidas por intentar colarse en TransMilenio.
Pero más allá de las cifras frías y estadísticas, detrás de cada número hubo una persona real y un accidente concreto.
Y algunos de esos casos quedaron incluso registrados en video o ampliamente documentados por medios.
Aquí les traigo tres de los más sonados.
Adulto mayor murió atropellado en estación Ciudad Jardín (2019).
El primero ocurrió en 2019, cuando un hombre de la tercera edad intentó atravesar la vía exclusiva de los articulados para evadir el pago en la estación Ciudad Jardín, ubicada en la carrera 10 con calle 11 Sur.
En medio del intento fue atropellado por un bus de la ruta B18 y perdió la vida.
Un recordatorio brutal de que basta un solo segundo de cálculo errado para que una mala decisión termine en tragedia.
Hombre fue arrollado por una ambulancia en estación Terreros.
Otro caso ampliamente reportado por medios ocurrió en la estación Terreros, donde un usuario terminó siendo atropellado por una ambulancia mientras presuntamente intentaba ingresar de forma irregular al sistema.
El accidente fue de tal magnitud que obligó al cierre de la vía durante varias horas.
Irónicamente, en este caso fue precisamente un vehículo de emergencia el que terminó involucrado en el hecho.
Estudiante de la Universidad Externado murió en marzo de 2026.
Y uno de los casos más recientes ocurrió en marzo de 2026, cuando una joven de 21 años, estudiante de la Universidad Externado, perdió la vida luego de ser arrollada por un bus de TransMilenio cuando presuntamente intentaba ingresar de manera irregular al sistema.
Un caso que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los riesgos mortales de estas maniobras.
En El Gato Chismoso entendemos la situación económica, pero eso no justifica arriesgar la vida.
Ahora bien, aquí en El Gato Chismoso también entendemos perfectamente que la situación económica de muchas personas no es precisamente la ideal.
No se puede ignorar que para miles de bogotanos el costo del transporte representa un gasto pesado dentro de un presupuesto cada vez más golpeado por la inflación, los bajos salarios y el alto costo de vida.
Y sí, es completamente válido que exista molestia frente al precio del pasaje o inconformidad con el servicio que presta el sistema.
Pero una cosa es criticar a TransMilenio, cuestionar sus tarifas o exigir mejoras, y otra muy distinta es decidir que la solución es correr entre buses y carros como si se estuviera participando en una prueba olímpica de malas decisiones.
Porque por más complicada que esté la situación económica de una persona, eso jamás será excusa para jugar a la ruleta rusa con un bus de varias toneladas circulando a toda velocidad.
Ninguna dificultad financiera convierte una maniobra peligrosa en una buena idea.
Y mucho menos cuando el margen de error es literalmente la vida.
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Colarse en TransMilenio no es rebeldía, es una imprudencia con consecuencias reales.
Más allá de cualquier discusión sobre el sistema, el problema de colarse no termina en el pasaje.
Cada persona que invade la vía exclusiva pone en riesgo no solo su propia vida, sino también la de conductores, pasajeros, peatones y demás ciudadanos que pueden terminar involucrados en un accidente completamente evitable.
Y aunque algunas personas intenten romantizar al colado como una especie de rebelde urbano enfrentando al sistema, la realidad suele ser mucho menos heroica y mucho más simple: se trata de personas arriesgando su integridad física por ahorrarse unos pocos pesos.
Porque no pagar el pasaje podrá parecer una avivada para algunos, pero terminar debajo de un articulado por intentar hacerlo claramente demuestra que hay decisiones que salen demasiado caras.
Y esta, definitivamente, es una de ellas.
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