
Estar en un avión no es diferente de cualquier otro lugar en la Tierra: hay que entender que se debe respetar el espacio ajeno y no ser como Naranjoso, que ocupa todo el sofá mientras el pobre Chisfi termina arrumadito en una esquina, incómodo, porque el señor gato se estira a sus anchas.

Por eso, aquí les traigo 5 cosas que NO debes hacer en un avión, porque a menos que tengas tu propio jet privado, seguro vas a molestar a más de uno.
1. Terrorismo olfativo: Descalzarse antes de la altitud de crucero
Aunque la cabina está presurizada, no es inmune a las decisiones deplorables. Apenas el capitán anuncia que ya se pueden poner cómodos y se apaga la señal de los cinturones, algunos se quitan los zapatos inundando el pasillo de un gas digno de guerra química. La regla es clara: si no estás sobre tu alfombra persa, tus medias se quedan dentro del zapato.
Hasta Naranjoso entiende el concepto de la higiene personal… y eso que su única actividad física del día es lamerse una patica en el sofá.
2. El síndrome de la Fórmula 1: Pararse antes de que el avión se detenga
El avión ni siquiera ha terminado de frenar, todavía rueda a 80 km/h por la pista, y ya hay pasajeros doblados a 45 grados debajo de los compartimentos superiores. Los abren sin ningún cuidado, convirtiendo las maletas en una ruleta rusa que puede caerle en la cabeza a cualquiera. Ese afán desmedido por salir corriendo solo se justificaría si abajo estuvieran sirviendo atún fresco… y créanme, en el aeropuerto no hay nada de eso.
3. Reclinación sin previo aviso: El destructor de rodillas y cafés
Reclinar la silla es un derecho de todos, pero lanzarse hacia atrás como si fuera un tobogán, sin mirar a quién tienes detrás, es un acto de hostilidad deliberada. En un segundo, la bandeja trasera colapsa junto con la computadora portátil, el vaso de agua o el café del vecino. Lo correcto y elegante es mirar hacia atrás, hacer contacto visual diplomático y bajar el espaldar con suavidad milimétrica.
4. El DJ de la fila 14: Escuchar videos o audios sin audífonos
A nadie en el vuelo le interesa escuchar los audios de WhatsApp de tu tía despidiéndose antes de despegar, ni la musiquita del juego durante 6 horas, ni tu película. Existen unos aparatos maravillosos llamados audífonos, los cuales deberían ser requisito obligatorio para abordar.
5. El abordaje desesperado: Hacer fila en el Grupo 5 cuando apenas llaman al Grupo 1
Los pasajeros del Grupo 5 que hacen fila desde el primer llamado para asegurar espacio en los compartimentos actúan como si alguien les fuera a quitar el equipaje —tal como se pone Chisfi cuando otro perrito le mira su juguete favorito—. Lo único que logran es generar aglomeración en la puerta de abordaje, desorden y más demora para subir a la aeronave.
Desde esta sección de El Gato Chismoso, les hacemos un llamado a volar con elegancia y educación. Los buenos modales no se quedan en tierra firme; también deben elevarse a 30.000 pies de altura.
Yo soy Avioncio y… ¡nos vemos en el aire!
