
Terminó el Mundial 2026 dando como ganador a los de la Paella, imponiéndose 1 por 0 ante los del Churrasco. Felicidades a los ibéricos por su segundo campeonato mundial, porque lo lucharon más que el español Rafael Nadal, quien enfrentó lesiones graves, polémicas, estuvo meses fuera de las canchas en varias ocasiones y, aun así, regresó para ganar títulos de Grand Slam y mantenerse entre los alfas de la manada del tenis.
Y hablando de polémicas, en este Mundial Chisfi y yo vimos unas cuantas cositas a las que tenemos que meterles la garrita, porque pusieron a muchos perritos a ladrar y a muchos michis a maullar.
1. El VAR se volvió el protagonista.
Empezamos por la miradera del VAR. Los jugadores hacían su esfuerzo por meter goles para ganar el partido sin estar pensando que estaban pasados por una lengua afuera, y los árbitros revisaban decisiones milimétricas para pitar fuera de lugar como si los jugadores tuvieran que andar con una cinta métrica, parando el partido como Chisfi tratando de cruzar la calle para medir si se pasaban por una uña de gato y evitar que les anularan el gol.
Cada jugada importante terminaba siendo revisada, haciendo que cada pausa se volviera muy larga, dejando al público más confundido que michi con una lata de atún cerrada. No había un criterio definido entre partidos para aplicar las decisiones dadas por la pantalla, porque hubo acciones similares resueltas de manera distinta según el partido. Y esas pausas eran tan largas que Chisfi y yo podíamos dormir tres siesticas en nuestras camitas y seguían revisando el VAR.

2. Las pausas de hidratación obligatorias.
Esta fue, probablemente, la novedad más criticada. Para este Mundial, la FIFA ordenó una pausa obligatoria de tres minutos en cada tiempo, incluso en partidos donde no hacía un calor extremo. Pero esta pausa generó controversia porque le quitaba ritmo al partido, beneficiaba a equipos que necesitaban reorganizarse, daba tiempo para instrucciones tácticas y parecía una oportunidad para insertar más publicidad. Y no vimos ni una sola publicidad de croqueticas o de paqueticos de pollito.
Y cuando Chisfi escuchó sobre una pausa de hidratación preguntó si había juguito para todos.
3. Demasiadas interrupciones.
No solo fue la pausa de hidratación. Hubo más interrupciones en los partidos que en la noche de sueño del humano cuando me da por correr maratones felinos a las tres de la mañana. También se presentaron interrupciones para el VAR, sustituciones, revisiones arbitrales y lesiones.
Muchos comentaristas afirmaron que el juego perdió continuidad respecto a otros mundiales, y esta situación no solo les quitó ritmo a los partidos, sino al evento en general.
Desde el punto de vista de este Naranjoso, el Mundial 2026 me dejó más aburrido que cuando trato de atrapar una paloma que está en el marco de la ventana, me estrello contra el vidrio y quedo patas arriba en el suelo.
4. La “americanización” del Mundial.
¿Si tenemos un estadio lleno de churrascos, paellas y michismosos que hablan español para la final del Mundial, no sería más lógico traer algún artista que aúlle en el idioma del público?
Pero no. Trajeron un montón de artistas cantando en inglés que no tienen nada que ver con el público presente. Trajeron unos artistas al mejor estilo del Super Bowl. Claro, ese evento es muy importante y no voy a lanzarle arena de la cajita al mayor evento deportivo de la tierra del estado de Michi-gan, pero esos artistas desentonaron completamente con el ambiente internacional del Mundial de fútbol de la FIFA.
Para muchos periodistas europeos, el torneo parecía más un gran evento deportivo estadounidense que un Mundial clásico, a mi me molestó, Chisfi se quedó dormidito y Avioncio quien nos llevó hasta al Mundial y nos trajo de regreso estaba más aburrido que avión sin combustible y guardado en el hangar.

5. El supuesto favoritismo hacia Argentina
Fue el tema que más maullidos provocó en redes. La red social del Señor Mosco parecía una pelea de gatos sobre un tejado.
Las críticas se concentraron especialmente en los partidos contra Egipto, Suiza e Inglaterra, donde empezaron a aparecer teorías conspirativas sobre decisiones favorables del VAR para los del Churrasco, además de posibles penales no sancionados al rival, tarjetas que, según los michismosos aficionados, nunca encontraron el rastro de los jugadores argentinos y diferencias en el criterio arbitral.
Las teorías llegaron a tal punto que había fanáticos revisando las jugadas cuadro por cuadro, como Chisfi cuando inspecciona las compras del supermercado buscando si esta vez sí le trajeron galleticas.
En medio de todo ese avispero volvió a hacerse viral el apodo “VARgentina”, tal como ocurrió hace cuatro años en Qatar.
6. La polémica contra Egipto
Si hubo un partido que dejó polvareda después del pitazo final, fue este.
Egipto salió con un catálogo completo de reclamos: un gol anulado tras la intervención del VAR, un penal que nunca apareció, una lluvia de tarjetas amarillas y la sensación de que las tarjetas sacaban las garras con Egipto, pero las escondían cuando enfrente estaba Argentina.
El técnico de Egipto peló los dientes, calificó el arbitraje de “injusto” y llegó a decir que el torneo parecía favorecer a Argentina.
La FIFA también le mostró su dentadura, rechazando cualquier insinuación, y aseguró que los árbitros actuaron sin presiones.
7. El partido final
Como todos sabemos, este partido le dio el triunfo final a los de la Paella, pero no estuvo exento de mover el avispero, ya que hubo un gol anulado a España, debate sobre la actuación del VAR y discusión sobre las tarjetas.
Además, según lo que estuvimos hablando aquí con la familia del humano mientras Chisfi paraba orejita, parecería que Argentina no estuvo jugando fútbol en este partido, sino haciendo tiempo para hacer lo que hizo en Qatar, como si estuviera esperando que el partido terminara resolviéndose desde los once pasos, tal como ocurrió hace cuatro años.
Messi no mostró el colmillo y el equipo parecía un refugio de perritos después de una jornada de adopción: costaba encontrar a alguno sobre la cancha.
Mientras tanto, los de la Paella sí encontraron el camino al gol y, aunque les anularon uno, lograron imponerse sobre los del Churrasco, llevándose el anhelado hueso.
Este Naranjoso no puede asegurar que hubo un favoritismo hacia Argentina, pero como dice el viejo refrán, “cuando el río suena, piedras lleva”. Al final, cada michismoso sacará sus propias conclusiones.
8. La ampliación a 48 selecciones
La idea de abrirle la puerta a 48 selecciones también sacó más de una garra, porque esto generó más problemas en la logística y extendió el torneo, así como los desplazamientos de selecciones, periodistas, entre otros.
9. El calor
El humano que dirige este circo sin bozal ha ido a los Estados Unidos en esta época y puede dar fe del calor en el norte. En varias sedes, el calor tenía a más de uno jadeando como perro en pleno mediodía. Los periodistas en televisión hablaban de temperaturas altísimas y el calor cayó sin pedir permiso.
Hubo partidos en los que los jugadores parecían más pendientes de encontrar un sorbo de agua que de perseguir el balón.
Las pausas de hidratación se volvieron parte del paisaje mundialista: para unos fueron un salvavidas; para otros, otro motivo para gruñir porque el partido perdía continuidad.
10. La política alrededor del torneo
Cuando el zoológico abre las puertas para un Mundial, no solo llegan futbolistas. También aparecen pavos reales desplegando las plumas frente a las cámaras, camaleones cambiando de color según la tribuna y más de un zorro buscando la mejor foto para llevarse a la madriguera.
Y mejor dejémoslo hasta ahí, porque desde este circo sin bozal no le levantamos la colita a ningún partido político.
Como todo evento internacional, el Mundial de fútbol de la FIFA está lleno de ladridos y maullidos por todas partes, porque en la cancha y en las tribunas hay animalitos de todo tipo, y todos tienen algo que decir en un evento tan grande. Es casi imposible que, entre tanto ruido, no se genere todo tipo de polémicas, y creo que, en este Mundial, las polémicas tuvieron más garra que algunos de los partidos, incluyendo la final, porque incluso el partido de los de la Gelatina de Anguila contra los del Pan Baguet tuvo mucho más colmillo.
Gracias por leer este michi artículo y gracias a este Mundial, elgatochismoso.com consiguió varios seguidores que se unieron a este circo sin bozal, a quienes agradecemos por acompañar a este gato loco, al perrito inocente y al avioncito que les trae consejitos de viaje, además de sus primeros dos centavos de dólar en regalitos de TikTok, por los cuales también estamos agradecidos.
¡Chao, michismosos!
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