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SITP en Bogotá: del fin de la guerra del centavo al caos en la Calle 152.

Gato reportero explica cómo buses del SITP mal parqueados bloquean el paso peatonal en la Calle 152 de Bogotá mientras un perrito intenta cruzar la calle.

¿Qué fue la guerra del centavo y cómo funcionaba?

Por allá en los 80’s y 90’s, los michismosos de Bogotá, y quizás de toda Latinoamérica, tenían que subirse a una buseta atravesando las calles como michi buscando rata, y existía una cosa horrible llamada la guerra del centavo, donde los conductores ganaban dinero dependiendo de cuántos pasajeros recogían, qué tan rápido hacían la ruta y cuántas vueltas alcanzaban a completar; o sea, más michismosos en sus buses significaba más dinero, y de ahí viene su nombre: la guerra del centavo.

¿Entonces qué terminaba pasando en la calle? Había carreras entre los buses, los conductores se cerraban, peleaban por pasajeros, frenaban de golpe, hacían maniobras peligrosas y todo para ganarle michismosos al bus que venía atrás.

Todo esto generó problemas como que los buses pararan en cualquier esquina, bloquearan vías, abrieran puertas en movimiento y recogieran pasajeros fuera del paradero.

En resumen, un caos peor que cuando el humano busca al michi para bañarlo y el michi no se quiere dejar bañar.

Cómo nació el SITP en Bogotá.

Entonces, por allá en 2007 (incluso antes de que naciera nuestro querido Michismoso Eterno), la Alcaldía de Bogotá decidió crear un sistema de transporte público que acabara con la guerra del centavo y apareció el SITP (Sistema Integrado de Transporte Público).

Los cambios positivos que trajo el SITP.

Y sí se vio un cambio en la ciudad. Entre las cosas que funcionaron bien al principio estuvo la modernización visual. El cambio se sentía enorme: había buses nuevos y las chatarras viejas iban desapareciendo, había menos humo y una sensación de ciudad moderna llegó a Bogotá.

Comparado con los buses viejos de los 90 y 2000… sí parecía un salto.

La integración tarifaria permitió hacer transbordos, usar una sola tarjeta y conectarse con los buses rojos grandotes de TransMilenio.

El sistema ayudó a integrar la ciudad y conectar barrios, portales, estaciones y zonas periféricas, porque movilizar a toda Bogotá es más difícil que poner a 100 michis quieticos para una foto.

Y aunque no desapareció del todo la guerra del centavo, sí bajó mucho.

Los problemas que comenzaron a aparecer con el tiempo.

Pero como todo no es para siempre y las cosas se pueden dañar como croquetas mal almacenadas, el SITP empezó a mostrar problemas como sobrecarga del sistema. Bogotá creció muchísimo desde 2007 y llegaron más michismosos, por lo que se agrandaron las distancias y la congestión.

Entonces aparecieron problemas como buses llenos, esperas eternas y rutas colapsadas, y los michismosos empezaron a sentir cansancio y frustración, además de que aumentaron las demoras y la inseguridad.

A esto súmele el deterioro físico de los buses. Con el tiempo aparecieron buses y estaciones dañadas, paraderos rotos, suciedad y vandalismo, por lo que esa bonita sensación de “nuevo” desapareció.

Y para más problema, muchos michismosos comenzaron a asociar el sistema con robos, peleas, colados, acoso y estrés, llevando a los usuarios a tener un desgaste emocional porque les roba tiempo, energía, humor y calidad de vida.

Buses del SITP mal parqueados generan problemas en la Calle 152.

El SITP nació para acabar el desorden del transporte tradicional. Sin embargo, años después, escenas como buses parqueados sobre la 152 bloqueando visibilidad y espacio público muestran que algunos problemas simplemente cambiaron de forma.

Estos buses mal parqueados son un peligro para los transeúntes de la zona, porque cruzar la calle se vuelve una lotería en donde el transeúnte no sabe si se va a encontrar un vehículo que viene por el otro carril y a qué velocidad, porque el bus parqueado en la 152, en la esquina del Dollar City, bloquea toda la vista de la avenida.

Además, cruzando la Cra 46 hacia el occidente sobre la misma 152, algunas veces también podemos encontrar buses del SITP estacionados sobre la calzada, reduciendo el espacio del tráfico y generando embotellamientos y más demora para los vehículos que transitan por esa avenida, además de bloquear el paso y la visibilidad de peatones que necesitan cruzar la calle.

La guerra del centavo terminó, pero comenzó la guerra por el espacio.

Y yo no digo que los conductores no puedan tomarse un descanso; el problema es hacerlo afectando a los demás, apropiándose del espacio público y normalizando una conducta indebida.

Se acabó la guerra del centavo, pero empezó la guerra por el espacio y las calzadas, porque algunos conductores creen que la calle les pertenece y los vecinos estamos cansados de estos malos comportamientos de algunos conductores del SITP.

Y así como se hizo en 2007, cuando se reestructuró el sistema, se necesita hoy nuevamente una reestructuración o al menos un jalón de orejas a los conductores para que dejen estas malas prácticas que afectan a peatones y conductores de vehículos particulares.

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Conclusión Michismosa.

El SITP nació para intentar poner orden en el caos del transporte público y, aunque logró mejorar muchas cosas, también terminó heredando nuevos problemas que hoy siguen afectando a los michismosos de Bogotá.

Porque al final no se trata solo de buses, rutas o tarjetas; se trata de convivencia, respeto por el espacio público y entender que una ciudad no funciona cuando cada quien hace lo que se le da la gana.

Y sí, todos entendemos que manejar en Bogotá debe ser más estresante que intentar llevar un michi al veterinario sin guacal, pero eso tampoco puede convertirse en excusa para bloquear calles, tapar visibilidad o afectar a peatones y vecinos que también están mamados del caos diario.

La guerra del centavo quedó atrás, pero Bogotá todavía sigue peleando otra batalla: la de aprender a compartir la ciudad sin convertir cada esquina en territorio de nadie.

Porque una cosa es tomarse un tintico… y otra muy distinta es parquear un bus como si la calle fuera caja de arena de gato gigante.

Si quieres apoyar este proyecto y ayudar a peluditos de la calle, tienes el enlace abajo. Invítame las croqueticas:

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