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Media Maratón de Bogotá: la gran estampida de bípedos que cada año invade la ciudad.

Naranjosito observa por televisión a Chisfi mientras investiga la Media Maratón de Bogotá como documentalista y analiza la gran estampida de bípedos que invade la ciudad cada año.

Chisfi se fue nuevamente de documentalista, como cuando nos fuimos a descubrir los secretos del centro de Bogotá. Pero esta vez emprendió una expedición para analizar cómo, cada año y desde los albores del nuevo siglo, una inmensa manada de bípedos se reúne en la montaña que está a 2.600 metros más cerca de las estrellas para protagonizar una estampida muy particular.

Tras varias horas de observación, Chisfi logró clasificar a los integrantes de esta estampida en diferentes comportamientos zoológicos: estaban los guepardos, capaces de recorrer grandes distancias a velocidades impresionantes; los lobos, que jamás abandonarían a un compañero de manada; los elefantes, que avanzan despacio pero sin detenerse; y muchas otras especies que convierten este fenómeno en un espectáculo digno de un documental.

Además, entre los descubrimientos de nuestro documentalista estuvo comprobar que en esta estampida no solo participan los Homo sapiens colombianus, sino también los Homo sapiens kenyanus, Homo sapiens japonicus, Homo sapiens mexicanus y ejemplares procedentes de otros 58 territorios del planeta, todos atraídos por el mismo fenómeno migratorio.

Para no darle más vueltas al asunto, estamos hablando de la Media Maratón de Bogotá, una estampida que atraviesa algunos de los lugares más emblemáticos del territorio del Homo sapiens bogotanus, como Galerías, el Park Way, la carrera Séptima, la calle 92 y la avenida NQS.

Y tú, michismoso que nos lees, seguramente te preguntarás: ¿por qué se llama “Media Maratón de Bogotá”? Pues resulta que esta estampida recibe ese nombre porque recorre 21 kilómetros, exactamente la mitad de una maratón completa, cuya ruta alcanza los 42 kilómetros.

Durante su expedición, Chisfi no solo salió en busca de un puesto de empanadas. También pudo observar que muchos ejemplares protegían su cuerpo con pieles de fibra sintética especialmente diseñadas para largas migraciones; otros llevaban curiosos caparazones de vivos colores sobre la parte superior del cráneo; mientras que varios más utilizaban unas extrañas membranas oscuras frente a los ojos para reducir los efectos del sol. Todo esto formaba un interminable desfile donde parecía imposible distinguir el final de la estampida.

Pero más allá de las pieles, los caparazones y las curiosas membranas, Chisfi descubrió que el verdadero motivo de esta migración anual era mucho más interesante. Aquí se reúnen miles de bípedos para cumplir promesas hechas a sí mismos: el que quiere romper su propio récord, el padre que corre junto a su cachorrito, el Homo sapiens extranjerus que desea conocer el territorio del Homo sapiens bogotanus, la mini manada que entrenó durante meses para llegar hasta aquí, el ejemplar que solo quiere demostrarse que es capaz de cruzar la meta o aquellos que permanecen a un lado del camino alentando con sus rugidos de apoyo a los integrantes de la estampida.

En la edición de 2026, los ejemplares más veloces fueron la Homo sapiens kenyanus Erica Sang y el Homo sapiens aethiopicus Melal Siyoum. Sin embargo, este documental no pretende decirte quién ganó la carrera.

Después de un día entero de observación, Chisfi llegó a una conclusión.

En la naturaleza, las estampidas suelen comenzar por miedo.

En Bogotá ocurre exactamente lo contrario.

Aquí miles de Homo sapiens corren por esperanza, por salud, por una promesa, por un ser querido o simplemente para descubrir hasta dónde pueden llegar con sus propios pies.

Así que, sin importar el motivo que te impulse a correr, o incluso si llegas cerrando la estampida como aquel inolvidable rinoceronte de Jumanji, también puedes venir a Bogotá y formar parte de este extraordinario fenómeno.

Y no te sorprendas si en una próxima edición ves a un golden retriever tomando apuntes para un nuevo documental… aunque, siendo sinceros, probablemente también esté pensando en dónde queda el puesto de empanadas más cercano porque esta vez no lo encontró.

¡Chao, michismosos!

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