
Nuestro perrito de casa se puso a investigar hábitos para ahorrar agua y bajarle al recibo del agua y los servicios por esto del Fenómeno del Niño, y su naricita nos trae varios consejitos para ayudarle al planeta y, de paso, darle un empujoncito a tus finanzas:
- Apagar las luces de los cuartos donde no hay nadie: A veces veo que dejan los bombillos prendidos en la sala o en la cocina como si estuvieran esperando a que empiece una fiesta. Pero si no hay nadie ahí, ¡apaguen esa luz! Esos bombillos encendidos de adorno solo hacen que el recibo suba y que no queden monedas para mis premios.

2. Desconectar los cargadores que se quedan solitos: El humano deja los marranitos pegados a la pared aunque el celular no esté conectado. Yo me les acerco con el hociquito y siento que siguen calientitos… ¡eso significa que siguen tragando luz a escondidas! Esos consumos fantasma son tramposos y le quitan la platica a la casa sin que nadie se dé cuenta.

3. Cerrar la llave mientras te cepillas los dientes: El humano se pone el cepillo en la boca y deja salir un chorro gigante de agua que suena durísimo. Mientras él se cepilla, el agua limpia se va corriendo por el huequito del lavamanos sin hacer nada. Si cierran la llave esos dos minutitos, salvamos un montón de agua y evitamos que se bote la plata que sirve para comprar las galletitas de la manada.

4. El truco del balde en la ducha: Antes de meterte a la ducha, mientras esperas a que el agua salga calentita, pon un balde limpio debajo del chorro. Esa agua heladita que antes se perdía se queda atrapada en el balde. ¿Y para qué sirve? ¡Para echarla directo en la lavadora! Sí, en el ciclo de lavado o en el enjuague de las cobijitas. Ahorras cientos de litros al mes y no botas la plata.

La Tierra nos pide una ayudita y está en nuestras patas colaborarle. Hoy ya estamos sintiendo los efectos de lo que los mandamases predijeron por años: sequías y temperaturas muy altas por un lado, e inundaciones por el otro. Con estos sencillos trucos le damos una patica al planeta y, de paso, nos ahorramos unos pesitos.

Chao, michismosos.
